Yo soy una mamá con poquita energía y cero ganas de ir al parque
Nunca fui la mamá hiper-juguetona que se puede pasar horas con los legos. Y no digo que haya algo malo en eso, es sólo que a mi no me nace.
Y me morí de culpa por eso, todo el tiempo, por años. Convencida de que mis falencias iban a traumar a mi hijo y que su infancia iba a ser tremendamente miserable por mi dificultad para jugar.
Pero no, sabes?. Eventualmente entendí que aunque el juego es importante, no todo el vínculo se sostiene en él. Y que sí podía aprender a disfrutar del juego, sólo que no era "el juego" como me lo imaginaba antes.
Reentender la manera en la que jugamos nos permite reentender la manera en que conectamos con nuestra crianza